miércoles, 26 de enero de 2005


Una de las cosas que más me maravillan de Rotterdam es atravesar el puente Erasmus por la noche, quizá porque la mayoría de las veces significará que vengo del hotel New York , de tomar un café mientras leo un buen libro de cuentos . Violeta dice que estoy un poco pesadito con el tema (no le quito razón) solo que esta noche la ciudad está más luminosa y radiante que nunca , como si se hubiera vestido de gala para mí y quisiera asegurarse de que volveré pronto a visitarla. Una vez que deje el anillo camino de casa, el “sky-line” se verá imponente a lo lejos recortándose a ambos lados de la autopista, miles de luces salpicando el horizonte que resuelvo que hoy serán misteriosas estaciones espaciales (mañana ya veremos) que sobrecogen la vista y el alma , como todo lo que a uno le hace sentir pequeño. Los chicos también dicen que quieren hacer unas cuantas fotos de la línea del cielo, puede que una noche organicemos una excursión para retratarla como si fuera una hermosa mujer recostada allí al fondo y que al amanecer se marchará de nuestro lado sin apenas hacer ruido. De puntillas.

Publicado por Puzzle a las 8:58
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2 desvaríos:

Anónimo dijo...

Tengo ganas de conocer esa línea del cielo que defines tan bien. Llévanos contigo a todos esos lugares.

Besos desde Italia.

Antonio D. Pitarque dijo...

Ya sabes que mi cámara está siempre presta y dispuesta a disparar y retener esa línea para siempre con nosotros. Pikxu

 
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