jueves, 24 de marzo de 2005


Las veletas se volvieron locas y ella cambió de rumbo, de aire y de amores, de puntos de vista, de ciudad, de manera de ser y de ver las cosas, de prioridades, de deseos , de marca de maquillaje , de compañía y de acompañantes, de forma de susurrar, de amante, de amigos mejores, de idea, de sueños, de parecer , de opción, de casa , de cama, de recuerdos, de proyectos, de estados de ánimo, de ventura, de destino, de largura de falda, de gustos, de actitud, de chico, de grito de guerra, de lema, de motivos, de perfume, de piel, de formas de ver la vida y de temblar , de pareja y de entusiasmo. Finalmente las veletas enloquecieron y ella cambió.

Publicado por Puzzle a las 21:14
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6 desvaríos:

Maga dijo...

Magnífico resumen de cualquier vida de mujer. Las veletas nunca se estarán quietas. Afortunadamente, son como niños demasiado traviesos para crecer.
¿Cambió ella de alma?

frank dijo...

Y queda la duda - ¿Cuál era la verdadera ella? ¿la primera o la segunda?

Alicia dijo...

Posiblemente ella perdió el Norte y el Sur, todo el rumbo y tantas cosas , que nunca se dió cuenta de que lo perdió.

Las mujeres a veces somos tremendamente volubles y no queremos verlo. Ella perdió más de lo que imaginó porque nunca lo sabrá. Tendrá otras cosas, pero no lo que extravió.

Besos

Pedro y Vilma. dijo...

Te seguimos leyendo y cada vez nos gusta más. Eres un tio simpático. Tus últimos post son algo extraños, como si estuvieras dolido por algo. Si es por alguna ranita, por ella, por lo que sea, piensa que a veces las personas desaparecen sin más explicaciones, actúan por inercia o porque no lo saben hacer mejor, y es muy posible que tú no tengas culpa de nada.

Si ella existe, déjala marchar , nunca preguntes ni pidas explicaciones, nadie que no se quiera quedar tiene que estar. Eso te lo aseguro. Vilma sabe de esto, yo quizás un poco menos, pero es lo que suele pasar.

Sigue siendo grande.

Abrazos de Pedro y Vilma.

Rosa Silverio dijo...

Sin aires feministas, no creo que exclusivamente las mujeres seamos "tremendamente volubles". Pienso que es una cuestión de personalidades. Hay personas que son como una flecha, van adonde las lleve el viento o el impulso. Otros prefieren ser el arco o el hombre que decidió lanzar la flecha.

Lo que sí pienso es que la mayoría de las personas pasamos por esa etapa en donde nos gusta experimentar, vivir el cambio, la aventura, en donde la estabilidad o la elección de un solo camino es nuestra última posibilidad.

Ella cambió de cama, de amigos, de largura de falda, cambió muchísimas cosas, lo que habría que saber es si cambió para bien o si naufragó entre tantos cambios. O, como dice la maga... ¿cambió ella de alma?

Me encanta lo que escribes, Jorge. Cada vez que te leo tengo la sensación de que me sumerjo en una cavidad distinta e interesante del ser humano.

Ro

Omar Muharib dijo...

Amigo, eres muy bueno.

 
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