sábado, 5 de febrero de 2005


Al acabar me pides que me ría,
como antes, del mundo,
y que diga que es nuestro,
todo nuestro, con la alegre insolencia
que nos dan las victorias del placer.
Y es cierto, dominamos este valle
blanco y caliente, esta cama
que nos regala un reino
si no abrimos los ojos.

Pero el tiempo insultante, no me deja creer
y me rasga los sueños:
tenemos poca cosa que sea sólo nuestra,
nada más que tu cuerpo y mi frío
escondiéndose dentro de ti.

(Pere Rovira, Distancias)

Publicado por Puzzle a las 20:53
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3 desvaríos:

Anónimo dijo...

No hay que dejar de creer, aunque el mundo se haga pequeño y las distancias grandes. Nada es imposible cuando existe alguna posibilidad.
Un beso.

Puzzle dijo...

Un poco ambiguo eso que dices. No crees?. Quién determina que algo es posible?

Anónimo dijo...

Los dos.

 
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