lunes, 16 de mayo de 2005


1. Cree en el maestro –Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios Mismo.

2. Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás, sin saberlo tú mismo.

3. Resiste cuanto puedas la imitación; pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que cualquiera otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una ciencia.

4. Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas.

6. Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “desde el río soplaba un viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de las palabras, no te preocupes de observar si son consonantes o asonantes.

7. No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él, solo, tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

8. Toma los personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta; aunque no lo sea.

9. No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

10. No pienses en los amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.

(Horacio Quiroga)

Publicado por Puzzle a las 18:46
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3 desvaríos:

Anónimo dijo...

Me encantan las historias del maestro Quiroga. Fantásticos sus cuentos de la selva. Llevaba tiempo buscando el Decálogo de D. Horacio y gracias a vos lo encontré.

Un abrazo afectuoso.

Rosa Silverio dijo...

El decálogo de un maestro que dice las cosas no por arrogancia, sino por sabiduría.

Ro

Anónimo dijo...

Bueno... Jorge Lafforgue defendió a Horacio Quiroga décadas atrás cuando los estudiosos consideraban a Quiroga un escritor menor. El otro día me encontré con que Lafforgue ahora apuesta por un escritor nuevo, Daniel E. San Martín (en esta página) y en mi cabecita empezaron a pasar cosas.

O sea el tipo, con una trayectoria de medio siglo, no tiene miedo en decir lo que piensa y levanta a San Martín, que hasta ahora solamente ha publicado un libro.

Yo me hice con el libro (Amoralejas) y lo leí porque si para Lafforgue es bueno debe ser bueno y pensé que sí, que es bueno, pero que no sé si yo sola me hubiese animado a decirlo sin la autoridad de un groso que me abra la puerta antes. Y esto me dejó pensando.

Además del decálogo de Quiroga que tanto se reitera en los blogs, hay uno de Onetti. Además de que no creo en decálogos no soy escritora pero en una parte aconseja no limitarse a leer los libros ya consagrados y dice que Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz y hoy son genios.

Lo que quiero decir con todo esto es cómo yo que no tengo ningún prestigio para perder nunca me animé a jugarme por alguien que recién empieza??? Está bien ya sé no me puedo comparar con Lafforgue soy una lectora casi del montón, pero justamente por eso ¡¡¡¿por qué tenerle miedo a equivocarse?!!!

Bueno... que por todo esto abrí un blog en http://misescritorespreferidos.blogspot.com con la idea de que la gente me haga conocer a sus buenos escritores aún no difundidos para que los compartamos y encontremos a los futuros Quirogas, Cortázares y Borges por nosotros mismos. ¿Les parece demasiado delirante? No sé, pero quiero hacerlo creo que está bien que lo hagamos.

Ojalá visiten el blog y opinen algo al respecto. Gracias.

Lau.

 
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