lunes, 9 de mayo de 2005


Se querían y se desquerían. Como casi siempre, el orden de los acontecimientos era el mismo; coincidía que justo después de decirse lo bien que estaban y lo mucho que se gustaban, esa misma tarde se lanzaban todos los objetos volantes de la casa, algunos impactaban en la cara y los más dolorosos en las entrañas, justo por el lado que más dolía. El lado que más dolía se iba ensanchando y se terminaba apoderando del resto de los lados. Se enamoraban y se desenamoraban todo en uno , al mismo tiempo , ciento treinta minutos después de haber hecho el amor o de haber jugado a ser otros o de haber creído que visitarían el mercado de las pulgas. Las batallas que ganaron por debajo o por encima de las sábanas las perdieron fuera de ellas , así que no quedó mucho más por hacer o por decir. La chica desapareció sin dar opción ni explicaciones y la vida le trató bien. El chico se hizo domador de pulgas y con el tiempo tampoco le fue mal.

Publicado por Puzzle a las 20:15
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4 desvaríos:

Charito Piedra dijo...

Me gusta mucho, que bien describe a las parejas. Crees que podré domar mosquitos?, es para ir preparándome para el veranito.

Meri dijo...

Justamente eso es el discurrir del amor, un ir y venir de querer y desquerer.
De todas maneras, si todo fuera demasiado bonito, demasiado perfecto...ser'ia aburrido...bueno, supongo que esto es lo que decimos los que hace mucho tiempo, decidimos no creer en las cosas perfectas.

Magda de los devastados dijo...

Se puede domar toda clase de animales, insectos y hasta plantas, pero al corazón...difícil.

Alicia dijo...

Real como la vida misma, lo que no queda muy claro es si ellos realmente se quieren o si es solamente un espejismo, una necesidad , una adicción o un amor real...

Menos mal que por lo menos a los dos les terminan marchando bien las cosas.

Un beso

 
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