martes, 26 de julio de 2005


María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga. Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo. Pero la parte que ella casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.

Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber, la parte Olga adoraba a su amante. ¿Era ella culpable de tener un nombre doble y de las consecuencias que esto puede traer consigo? Así, cuando el marido cogió el revólver, ella abrió los ojos enormes, no asustados, sino llenos de asombro, por no poder comprender un gesto tan absurdo.

Pero sucedió que el marido se equivocó y mató a María, a la parte suya, en vez de matar a la otra. Olga continuó viviendo en brazos de su amante, y creo que aún sigue feliz, muy feliz, sintiendo sólo que es un poco zurda.

(Vicente Huidobro)

Publicado por Puzzle a las 7:03
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5 desvaríos:

Emilio dijo...

Estupendo, fantástico!. Aunque alguna vez te lo han comentado por aqui, lo repito: muy buenos tus cuentos, y los que seleccionas de otros autores. Enhorabuena.

Charito Piedra dijo...

muy triste...pero mucho..jo, no sé me dejan rota estos cuentos de hoy.

Lucía dijo...

Pero si tiene final feliz!. Discrepo con Charito y con Matilda, en cuanto a que las historias acaban bien! , a su manera, pero bien. En cualquier caso, prefiero los relatos de Puzzle, y eso que los que seleccionas para mostrarnos son también estupendos.

Tienes que publicar.

muysexual dijo...

la verdad es que me siento un poco como maria olga, muy buen cuento, lo mio es pura realidad...

acróbatas dijo...

Bravoooo!!! Me ha encantado, gracias por compartir!!!!

 
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