viernes, 22 de julio de 2005


Mi amigo era miope y como por coquetería donjuanesca se negaba a usar lentes le pasó que una mañana que iba por la calle advirtió de pronto en el suelo y al lado suyo una cosa blanca y larga y ondulante que fluía como un arroyuelo de leche y esto despertó su curiosidad y se puso a seguir tan curioso fenómeno y así recorrió y cruzó calles y más calles y finalmente entró bajo una gran puerta a un enorme ámbito en semioscuridad donde brillaban pequeñas luces en medio de una música majestuosa y allí parecía concluir aquel fluir de lo blanco que ahora se alzaba vertical y tomaba la forma de una figura femenina que lo cogió de la mano al tiempo que sonaba una grave y solemne voz que decía:

-Os declaro marido y mujer.

(José de la Colina)

Publicado por Puzzle a las 8:45
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3 desvaríos:

Emilio dijo...

A mí me pasó algo parecido, y llegué al altar en extrañas circustancias, pero creanme si digo que me salió estupendamente bien. Soy muy feliz con mi mujer, incluso cuando adopta la una etérea forma blanquecina.

matilda dijo...

no me dejan buen sabor de boca. hoy no te felicito.. Será el día.

Lucía dijo...

A mí me gusta mucho el relato, además por lo que veo no es de Puzzle, pero me gusta la manera irónica y tierna de plantearlo.
Yo te leo mucho, pocas veces te dejo comentarios, pero siempre me dan ganas de felicitarte.

Sigue dando caña Puzzle.

 
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