martes, 22 de febrero de 2005


La ciudad no está acostumbrada a la nieve y por eso se asombra. Hoy salió el día de cuento en el planeta Cierzo y llegaron los niños con sus batallas y sus sonrisas infinitas para llenar los parques y los patios de los recreos. Mi niño de sonrisa infinita también se ha lanzado a la calle a tirar fotos y más fotos, a dejarse asombrar por los tres palmos de espuma de merengue que lo cubre todo. No hay líneas de autobuses y todo se mira distinto (Zaragoza se me antoja un scon gigante recubierto de crema) , los coches apenas pueden circular y en la escuela de mi hermana se han quedado atrapados niños y maestros en la aventura que contarán esta noche en sus casas con los ojos bien abiertos. Cada uno de nosotros debería tener al menos una vez en la vida un día de cuento con nieve, una batalla de bolas de nieve en el parque y una sonrisa infinita a punto de congelarse en forma de mueca divertida. Como cuando nevó en Gran Canaria y todo el mundo subió a la cumbre a ver la nieve y los goditos mirábamos divertidos al resto de la gente que nunca antes había visto algo así.

Hoy , el chico tímido de la fila de atrás se atreverá a lanzarle un corazón de copos de nieve a la chica más bonita de la clase. Una manera como cualquier otra de decirle a alguien que te gusta. Saltad a la calle y llenaros de nieve los bolsillos, si pasa una chica bonita podéis intentarlo. Si no os sonríe ni os jura amor eterno no os preocupéis, posiblemente esa chica ya tiene el corazón medio congelado y no es para vosotros. Pero hay que intentarlo.

Yo creo que tomaré la opción de disfrazarme de muñeco de nieve , es menos arriesgado y solo tienes que sonreír y dejarte hacer. Posas con alguna pandilla para la foto y finalmente cuando pase la chica bonita te derrites y san se acabó.

Publicado por Puzzle a las 20:31
Etiquetas:

1 desvaríos  

lunes, 21 de febrero de 2005


Cuando todo se rompe, cuando las cosas no son como esperas y te escapas por las esquinas doblándolas como si fueras la mujer forzuda cuando se enfada, daría media vida por saber en qué piensas y guardaría la otra para un rescate a la desesperada. Alejarse, marcharse, dar la media vuelta es todo en uno . Entonces se quedan las calles temblando y sorprendidas, como si fueran testigo del mayor de los cataclismos que sobreviene antes del mediodía, cuando casi nadie estará preparado aún para la tragedia. El resto se conoce.

Por eso y por más cosas, cuanto todo se rompe y te escapas por las esquinas doblándolas como si fueras la mujer forzuda cuando se enfada, los focos de la pista central se encienden y proyectan su gran chorro de luz hacia el payaso de la función de tarde , que soy yo.

Publicado por Puzzle a las 23:14
Etiquetas:

0 desvaríos  

domingo, 20 de febrero de 2005


Odio tu contestador automático y también tu sueño profundo, sobre todo los odio en noches como esta en las que necesito oírte, en las que pienso que ojalá pudiera hacerte despertar y secuestrar unos minutos de tu ternura. Ya son tres noches seguidas peleándome con tu voz enlatada, con llamadas perdidas, porque eso es lo que son: llamadas perdidas sin nadie que las atienda, sin un extremo al otro lado, como mensajes en una botella que no llegan a destino. Es entonces que me gustaría que no existieran los teléfonos móviles, como cuando éramos canijos y nuestra única forma de comunicarnos era con unos vasitos de plástico amarrados por un hilo. Un hilo de 1.000 kilómetros que cuelga de un lado de tu cama por el que poder gritar tu nombre y tú (revuelta) lo sientas como una voz lejana en mitad del sueño que se va acercando a tu mundo consciente , rescatándote de donde sea que estés.

Nada que ver. Aquí ando por plazas desiertas en noche estrellada, dándome cuenta de que uno recurre a las estrellas cuando no tiene al lado a la persona que quiere tener . Uno que mira al cielo, piensa, extraña, se revuelve por dentro y formula un deseo , creyendo entonces que una de esas estrellas brilla más que las otras , les ponemos forma, nombre y destino y cerramos los ojos, porque al hacerlo, no sé muy bien de qué manera, aparece una pizquita de brisa que nos acaricia la cara y cuando eso ocurre, quieres pensar que es la otra persona que ha notado tu deseo y ha soplado al cielo para devolverte el saludo. Mientras tanto vuelvo a la pelea y dejo mensajes inconexos , me da tiempo a sentirme ridículo, terco y pequeño, me pregunto la cara que pondrás cuando te levantes y veas mis cien llamadas perdidas, mis mensajes en la botella, mis eseoeses nocturnos . A lo mejor entonces , eres tú quien oye mi voz enlatada, vacilante y torpe , escuchas que me encontraba raro entre la multitud, que me faltaba algo, que me podían las ganas de ti y no te queda otra cosa que odiar también a tu contestador automático.

Así que de repente me veo sentado en el banco de la plaza desierta que a ratos deja de serlo porque algún borracho pasea a un perro, o un taxi entrega en su casa a una adolescente vestida de mujercita que se quita los tacones para no delatarse de madrugada. Pienso que no tengo sueño , que ni siquiera en eso voy a poder coincidir contigo esta noche , porque mientras duermes, lo más cercano que tengo de ti es la dichosa voz enlatada y tu dulzura de hace tres noches. Cómo odio también a tu almohada, a tus sábanas y todo lo que te acaricia en estos momentos. Más que nunca deseo arrebatarles la presa y devorarla viva. Te intuyo dormida, soñando en vete tú a saber qué , cambiando de postura y sin sospechar que al mismo tiempo me estoy muriendo de ganas de ser tu almohada, tus sábanas, tu guardián nocturno que se queda a tu espalda acariciándote el pelo mientras sigues dormitando y yo , pensando en el caprichoso milagro que nos ha puesto en la misma trayectoria, en la misma cama y en la misma noche. Entonces quizás, mi único consuelo es saber que algún día seré todas esas cosas y tendré salvoconducto para ocupar el mejor lugar de tu habitación. Es posible que después de todo, esta noche lea un libro, esboce la idea de una canción o invente un truco de magia, quizás no pueda dormir o tal vez me quede esperando a que amanezca, quizás mate las horas creando cuentas de correo electrónico sin sentido o te escriba un cuento que hable de lo que odio tu contestador y tu sueño profundo. Seguiré imaginando, tal vez emocionado sólo por el hecho de que estás en mi vida y la llenas, la vuelves distinta y mejor , sin olvidar que tú seguirás desconocedora de lo que pasa en mi noche de insomnio y estrellas, seguiré tecleando y mañana, cuando despiertes , cuando te despereces y saludes al nuevo día, cuando el sábado te de la bienvenida verás el rastro de mi noche en vela, mi intento de secuestrar tus horas de sueño, mis llamadas perdidas, mi odio a la tecnología punta que no sirve para nada cuando más la necesitas, mi voz en diferido, mis ganas acumuladas, mis miedos y mis desvelos. Puede que quizá sonrías o te conmuevas, que alguna arista de tu geografía-niña se sienta especial, arropada , querida o un poquito todo. Puede que tal vez me llames y me despiertes , me des los buenos días con tu ternura más madrugadora para que entonces (y sólo entonces) , este cuento tenga su final y sus perdices.

Publicado por Puzzle a las 12:24
Etiquetas:

2 desvaríos  

sábado, 19 de febrero de 2005


Llevo un sombrero de viento
dos nudos en la garganta
tres trayectos de ida y vuelta
cuatro versos incompletos
que dejé...
cinco maletas vacías
seis acuarelas gastadas
siete huecos por llenar entre semana
ocho minutos perdido
nueve tormentas sin calma
llevo diez días ausente...
sin verte.

Publicado por Puzzle a las 8:28
Etiquetas:

2 desvaríos  

viernes, 18 de febrero de 2005


Me quedo
desnudo y en silencio
bajo el pliegue de tu ropa
entre el dulce tránsito que me lleva
del ombligo hasta tu boca
y a sabiendas del naufragio

me quedo
a la espera

en la orilla de la almohada
dibujando garabatos de caricias
entre besos de bizcocho

me quedo
a tientas

atrapado en tu anatomía
aferrado a tu pecho
con la óptica del prudente
y la arrogancia del acróbata
enmarañado a tus piernas

me quedo
hambriento

rendido sobre tu espalda
bajo el telar de tus brazos

me quedo
sediento de besos
secuestrador de minutos
aprendiz de geografía

me quedo
a tu lado
sin zozobras ni candados
reconstruyendo sin prisas
el puzzle de tu cuerpo.

Publicado por Puzzle a las 11:25
Etiquetas:

0 desvaríos  

jueves, 17 de febrero de 2005


Volvemos a ocupar el local con los amplis, las guitarras y la colección de cables tirados por el suelo. Ahora queda averiguar los que funcionan y los que no. Nos podemos pegar horas y horas verificando cables y más cables hasta que damos con los adecuados , como si se les cogiera un cariño especial a todos ellos y resultara imposible deshacernos de los que reptan gastados por el suelo . Nacho se levantará mil veces de la batería para fumar (¡pero Nacho, siéntate que no has tocado una sola canción entera!) y canturreará los ritmos con la boca. A Juan siempre le hizo gracia eso (a los demás también) , incluso creo que hemos llegado a grabar en el estudio sus desvaríos. Un gran tipo Nacho.

La luz amarilla y la nube de tabaco lo bañan todo , Héctor se busca en el espejo haciendo su mejor interpretación y Alberto sueña con el sonido perfecto. Me gustan los duelos de Stratocasters y Gibsons, las miradas que te dicen que ahora viene un cambio y las señales que marcan el comienzo de una estrofa. No hará falta hablar, ni pensar, simplemente tocar. Tocar y tocar hasta que las manos duelan y todo suene rotundo y redondo.

Publicado por Puzzle a las 20:15
Etiquetas:

0 desvaríos  

martes, 15 de febrero de 2005


Ya he podido quitarme las ganas de comprar libros en mis sitios favoritos. Empezó la cosa con algo de ensayo (un libro que descubrí en Ámsterdam y que me recomendó Kalf ; “ La era del vacío” de Lipovetsky, y que echándole un ojo me llamó mucho la atención) y cuentos (“Otras maneras de contar” de Lino Novás Calvo). He comenzado los dos.

La cosa mejoró bastante , porque Violeta apareció con su varita de hada buena y me obsequió con la “Antología personal “ de Gil de Biedma . Además me ha servido para recordar que Sopeña le puso música en uno de los discos del Loco, y que la última noche que cenamos con Gabriel en aquel garito (con los chicos de La Ley y Elena Rubio) , alguien nos hizo callar porque unas mesas más allá un poeta aragonés (que no me permitiré nombrar aquí ) estaba recitando su obra para unos amigos y -de paso- dándose un empacho de ego. Digo que nos hicieron callar porque Gabriel andaba con la guitarra y nosotros con el corazón enamorado en un aliento. Sí, fue esa noche y hoy lo he recordado bien. Así que ni Ismael Serrano ni Aute. ¡Era Sopeña! . Conste en acta.

Y como la cosa iba de poesía, de cuentos y de clásicos, he entrado a matar y he aparecido en casa con dos de Luis García Montero (“Completamente Viernes” y “Habitaciones separadas” , de esta última; Quique González sacó la semillita para escribir “Aunque tú no lo sepas”) , una novelita de César Aira (“Ema, la cautiva”), otra de Roberto Arlt (“Los siete locos”) y un libro de relatos de Michael Chabon (“Jóvenes hombres lobo”). Como además, ojeando la Moleskine, lo primero que anoté en su día fue “El arte de la prudencia” de Baltasar Gracián y puesto que ayer estuvimos hablando del tema, he pensado que iba siendo hora de hacerme con él.

Para la próxima vez, dejo apuntados en la memoria y en la Moleskine : “Manual de tentaciones” (Abilio Estévez) y “La vida sexual de Catherine Millet”.

Ya tenía yo ganas de un atracón de libros.

Publicado por Puzzle a las 11:56
Etiquetas:

0 desvaríos  

lunes, 14 de febrero de 2005


Queridos pralines belgas:

Os juro que no quería. Lo cierto es que apenas recuerdo dónde os dejé al subir al tren. Todo sucedió de una manera un tanto desafortunada y difícil de relatar. La totalidad de mi equipaje fue distribuido en dos vagones diferentes y sin apenas recuperar el aliento reparé en vosotros de forma poco precisa. Alguien me dijo que estabais en la bolsa amarilla, la misma que compartíais con la gran foto panorámica de Rotterdam (seguramente tomada desde el EuroMast). Confié en que era cierto.

La llegada no fue menos dramática y aparatosa. Despedidas, algunas fotos, recuperar todo el equipaje y bajar a tiempo al andén. Me di cuenta de todo al cruzar la puerta de mi dormitorio, así que poco más puedo decir, excepto que aún me siento apesadumbrado.

Busco el consuelo en imaginar la infinita alegría de quien descubra la gran bolsa amarilla y los cofrecitos dorados (casi macizos) con su delicada forma de lingotes de oro dulce. Esa noche llegará de otro largo viaje y será aguardado con infinita paciencia en la terminal, con los ojos enormes como soles y el corazón agitado, portando la misma excitación de quien acaba de descubrir un tesoro o un amor eterno. Todo en uno, tras el abrazo, asegurará que por una vez no encontró orquídeas ni girasoles, ni esos centros tan bonitos de flores tropicales que tanto iluminan la estancia a mediodía, que siempre (tú lo sabes, amor) quiso celebrar una fecha así con los mejores bombones y que sin duda alguna, aquellos lo son porque lo dice el Sr. Director de Marketing, que sabe mucho de ciertos asuntos. Así que vuelven de la mano y se prometen locuras, lo único que necesitan es deshacer el equipaje, una buena ducha y meter los bombones en la nevera para que no se deshagan. Que son muy delicados.

Publicado por Puzzle a las 10:25
Etiquetas:

0 desvaríos  

domingo, 13 de febrero de 2005


Querido Nicolás:

No puedes volver a casa sin antes haber comprado pralines belgas, preferiblemente Leónidas (aunque los Neuhaus, Godiva o Guylian también resultan deliciosos). Son bombones artesanales de chocolate con leche, negro, blanco, con o sin relleno, en definitiva, los tienes de todos los tamaños, sabores y (cómo no) precios. En algunos sitios (sobre todo en Flandes) suelen venderse en pequeñas cajas llamadas ballotins, especiales para su buena conservación. Sobre todo recuerda no guardarlos en el frigorífico, ¡perderían todo su aroma! Creo que Melisita también querría probarlos. Aunque te aseguro que da pena comérselos.

Cuídate de las mujeres holandesas.

Besos.

Publicado por Puzzle a las 22:14
Etiquetas:

0 desvaríos  

sábado, 12 de febrero de 2005



  1. Contrate un servicio de Taxi hasta Schiphol. Le resultará más barato que un taxi convencional y el precio es fijo. Eso le permitirá además tomar buenas fotografías del paisaje para poder incluirlas en ese blog que hace días que no actualiza.
  2. Mantenga (en inglés) una conversación trivial con el taxista y de vez en cuando diríjase a sus compañeros para hacer más fotografías y alguna broma. Pida el ticket antes de bajar del taxi . De lo contrario , su empresa no le abonará el importe.
  3. Emociónese durante el trayecto.
  4. No se deje impresionar por la espectacular vista de la torre de control de Schiphol. Piense que a lo mejor está vacía y que en realidad todas las operaciones se realizan desde otro sitio menos atractivo y sugerente. En cualquier caso, haga fotos.
  5. No se haga el gracioso intentando facturar. Posiblemente eso no ayudará a que ignoren su exceso de equipaje y le cobrarán el doble.
  6. Relájese cuando sea cacheado. Puede que descubra nuevas sensaciones y rincones inexplorados de su anatomía.
  7. Siga haciendo fotos.
  8. Compre bombones belgas. Sus seres más queridos se lo agradecerán.
  9. Siendo que tiene que coger el tren de las 20:00, de manera invariable su vuelo se retrasará una hora. No se sorprenda.
  10. Aterrice en Barajas a las 19:10. Acceda a la terminal a las 19:25 y corra. Pregunte al personal cualificado si tiene que recoger el equipaje en la sala 5 ó en la 6. Le indicarán (como no podía ser de otra forma) la sala incorrecta. Vuelva a correr con todos sus compañeros hacia la cinta adecuada, sortee a la Guardia Civil y salude a esa hermana que acaba de llegar de Perú (y le está esperando para volver juntos a casa) con toda diligencia. No le dé oportunidad a que le devuelva el saludo.
  11. Pierda a un compañero de expedición y recupérelo, todo en el mismo tiempo. Tome la última maleta a las 19:32. Salga de nuevo corriendo, grite e intente coger uno cualquiera de los tres taxis que están en la puerta. Observe cómo se alejan sin usted ni el resto de componentes de la comitiva. Divise a lo lejos otros tres taxis e intercepte su trayectoria arrojando varias mochilas al suelo. Deje los carros de las maletas tirados de manera poco convencional y acceda al taxi con su hermana que acaba de llegar de Perú. Todo eso antes de que sean las 19:35. Sea claro y preciso a la hora de anunciar su destino y el tiempo del que dispone.
  12. Ahora la expedición consta de tres taxis (A, B y C). El conductor del taxi A afirmará que no llegarán a tiempo de tomar el tren de las 20. El conductor del taxi B no negará que el asunto es complicado. El conductor del taxi C (el que usted ocupa) asumirá el riesgo y le dará ciertas esperanzas (siempre y cuando el tráfico un sábado por la tarde sea el que se espera y no el que acostumbra).
  13. Baje del taxi a las 19:51. Dé muchas órdenes inconexas y no espere que nadie le entienda. Baje con todo el equipaje mientras no deja de gritar y de correr. La gente se apartará un tanto divertida. Intente no perder a su hermana.
  14. Pase el control de seguridad y explique que las esposas que lleva en la mochila fueron compradas en un festival erótico. Una vez aceptadas las aclaraciones, corra (tropezando de vez en cuando con toda suerte de obstáculos) hacia el andén. Lleve los billetes en la boca, alguien (amablemente) se encargará de comprobarlos a pesar de todo.
  15. Deje caer todas las maletas por la rampa de acceso al andén. Usted llegará antes y ese terrible dolor de hombro se verá aliviado por un instante. Recoja las maletas del suelo y suba al tren a las 19:59. Organice el equipaje una vez dentro y refrésquese. Repare en su hermana que ha vuelto de Perú y comiencen a hablar de sus asuntos.
  16. Celebre la aventura con sus compañeros y brinden. Haga fotos y recupere el aliento. Ahora posiblemente ya puede volver a hacer comentarios graciosos y bromear con la camarera.
  17. Haga como que lee la prensa y tómese otra copa.
  18. No deje de hacer fotos.
  19. Olvide los bombones belgas en el tren. Laméntelo profundamente.
  20. Abrace a sus familiares y amigos y déjese querer. Sea bienvenido. En días sucesivos, cuente su pequeña gran aventura y disfrute. No es necesario que le crean, usted y yo sabemos que realmente ocurrió.

Publicado por Puzzle a las 23:34
Etiquetas:

1 desvaríos  

 
>