miércoles, 14 de septiembre de 2005



El resto de niñas querían ser cosas que yo no deseaba. Cosas insulsas. Yo, por encima de todo, quería ser musa. No sé si alguien es consciente de mis palabras, el verdadero alcance de su significado. Musa. Enamorar a hombres creativos y ser su fuente de inspiración. El centro de su pequeño universo. El detonante de algo grande. Un Big Bang con faldas.

No tardé en descubrir que no hay nada más estimulante para una mujer que un hombre acariciado en su vanidad. Los hombres creativos (todo bosquejo de artista, en general) lo son, y un hombre vanidoso y enamorado resultar serlo en mayor medida, puesto que necesita defender –mantener diría yo- su condición de admirado. Ese es su punto débil , el talón de Aquiles del que me sirvo para pasar a la posteridad a través de sus obras, de sus creaciones. Cuántos músicos no habrán escrito melodías de amor (o desamor) inspiradas en mis abandonos o mis hostilidades, cuántos pintores no habrán querido (deseado) plasmar mi desnudez o la textura de mi piel infantil, cuántos escritores no habrán telefoneado borrachos en mitad de la noche, pretendiendo impresionarme con unos pobres versos inacabados que hablan de mi sexo inalcanzable o de mi feminidad abrupta y poco habitada, cuántos aspirantes a director de cine no habrán escrito un guión para mí con escenas imposibles y poco apropiadas, cuántos , cuántos de ellos –entregados y sumisos- no habrán tenido en mí a su musa que los guía ante la penumbra de una hoja en blanco, ante un lienzo o un pentagrama vacío. Cuántos no me han entregado su ternura y de cuántos no la habré recibido conmovida como si fuera la primera vez. Para cuántos no habré sido la única razón, el único motivo.

He ido dejando mi rastro, mi pequeña aportación a esta vida tonta e insignificante, estimulando egos caprichosos, capaces de buscar (o lo que es más ridículo aún: de encontrar un asomo de virtud donde apenas existe nada) la belleza escondida de algo potencialmente hermoso, todo por alimentar o satisfacer algún corazón hambriento y necesitado (el suyo propio o el mío), estableciendo un pacto de conveniencia con fecha de caducidad, que llega a su fin en el momento en el que la fruta se pudre y pierdo el interés (ni yo misma me entiendo) o hasta que un nuevo hombre me sorprende y de nuevo se deja iluminar por mi capacidad de suscitar en los demás lo que otras mujeres (aquellas niñas insulsas) no fueron, ni serán, capaces de provocar. Una gran explosión que desbarata todo y lo vuelve a reordenar, como un caudal de esperma que desemboca en algo caliente y hermoso, algo que siempre permanece y deja estela.

Publicado por Puzzle a las 20:37
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7 desvaríos:

Marga dijo...

Es cierto, hay tantas mujeres que a veces deseamos por encima de todas las cosas sentirnos amadas o sentirnos musas, y hay tantos hombres vanidosos que se piensan que con alguna palabra linda pueden sorprendernos o hacernos caer rendidas, que al final tengo la sensación que nadie es en realidad como dice ser, y que todos pecamos un poco de lo mismo. Está muy bien reflejado, hablas como con conocimiento de causa.

Un abrazo sincero.

matilda dijo...

vaya.. umm.. gracias???

Jaime dijo...

Una vez conocí a una chica que era así, que me hizo ser un hombre que se pensó que era el hombre sorprendete y creativo del que hablas, que me utilizó para sentirse estupenda y bien querida, pero que se aburrió enseguida de mí y de tantos otros. Una musa efímera y poco compasiva, que se movía por antojo. Me jode y me duele reconocer en tu historia algo que a mí me ha pasado y me ha tocado tan de cerca. Pensé que esa mujer me amaba de verdad hasta que descubrí que era todo una farsa.

Un saludo.

Vero dijo...

Jorge, eres un crack!, como siempre!...me alegra saber que sigues en tan buena forma literaria!.

Un besote.

Vero

Anónimo dijo...

Y digo yo, quién será tu musa? tienes musa? musas? musos? , dónde te inspirar para todas tus historias?, cuenta, cuenta y responde a algún comentario, que nunca dices nada.

Besos de una lectora enfadada por lo poco que te prodigas con tus seguidores.

Mar dijo...

Hermoso texto...muy hermoso!

Anónimo dijo...

Marcela..

Este texto (maravilloso en mi muy humilde opinión de "seudomusa") describe perfectamente la manera en que me siento.. quiero sentirme y que me sientan.. FELICIDADES..!!

 
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