domingo, 15 de febrero de 2009



Padre es un tipo con clase. Tiene problemas con el alcohol pero, al menos, se enfrenta al asunto con estilo. Es uno de esos tipos que únicamente beben malta en copa de balón. Sin hielo. El hielo estropea el malta. A Padre le falta un diente, uno de los dientes delanteros, de los de arriba. Imagino perfectamente cómo el malta atraviesa el espacio vacío que deja su diente, cómo siente el sabor en el fondo de la garganta, cómo le quema un poco más tarde la boca del estómago, ahí al lado de los problemas. Padre es un hombre triste que, al menos, bebe con clase. Una vez tuvo un Pontiac del color de las cerezas. Fue su momento de más clase. Conducía un Pontiac y bebía maltas caros. La puesta en escena de Padre cuando bebe malta es, más o menos, la misma. Agita con movimientos circulares su copa de balón, sin hielo, estudia el aroma, hace una pausa (la pausa típica de hombre bala antes de prender la mecha) y toma un trago suave. En ocasiones, para joder, Madre dice: “Eres igual que Padre”. Y claro, me jode, porque yo no sé muy bien a qué se refiere Madre cuando dice eso, pero me jode. Me jode mucho. Y yo no quiero tener nada que ver con eso.

A veces, más de las que se pueden contar, Padre toma maltas en el bar de la esquina, con el resto de los chicos. Suelo contemplarlo desde fuera. Me quedo fuera, al otro lado del ventanal, preguntándome si debería entrar. Y ahí está él con su copa de balón y los chicos. Tantas veces que no entro a saludar. Y quizás debiera.

En los días más extraños, entro en ese bar, sin implicarme mucho, ignoro a los chicos, hablo con Padre, en un tono aséptico le digo que tiene que cuidarse, que tiene que durarnos muchos años. Algún día no estará. Imagino que se irá antes que Madre. Y ese día habrá que preocuparse de los papeles de la mesita de noche y del tipo de entierro. Ese tipo de cosas. Presumiblemente,cuando eso ocurra, desearé haber entrado todos los días del mundo en el bar, haberle hecho compañía y ayudarle a olvidar que es un hombre triste.

Madre dice: “Eres como él”. Ella también es una mujer triste, herida, por eso se revuelve y habla de ese modo. En realidad, creo que los dos tienen motivos para ser lo que son. “Tu Padre se quedará solo”, dice Madre. “Por esto, por lo otro”. Y es cierto, ella también tiene lo suyo, y yo nunca sé que decir en esos momentos. Así que, de tarde en tarde, me repito que la próxima vez que vea a Padre agitando su copa de balón, entraré a ese bar para hacerle compañía un rato. Entonces, casi con toda seguridad, saludaré a los chicos, pediré otro malta como el suyo, en copa de balón, sin hielo, como debe ser y haré algún brindis estúpido, por que se cuide, diré, por los buenos tiempos, cuando teníamos el Pontiac del color de las cerezas, porque nuestras mujeres no se queden viudas o alguna tontería de ese estilo. Porque nos dure muchos años. Sobre todo brindaré por eso. Y en ese momento, sé que, lejos de ayudarle a olvidar, será cierto que estaré siendo un poco como él. Y Madre, sin saberlo, tendrá razón. Toda la razón del mundo.

(Publicado en la revista cultural "El Desembarco", Marzo 2009)

Publicado por Puzzle a las 23:41
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6 desvaríos:

Anónimo dijo...

Triste pero hermoso, Jorge, como en tus viejos tiempos.

Es precioso. Gracias por colgar algo nuevo.

Besos

Sandra dijo...

Me encantó. Ya echaba de menos tus relatillos, Jorge.

No dejes de poner cosas en tu blog.

No desaparezcas.

Anónimo dijo...

magistral Señor Puzzle......el color cereza, las curvas de la copa de malta y las ruedas del Pontiac........magistral el papel de padre y....no se preocupe por madre. Toditas dicen que nos parecemos a padre cuando se enfurruñan, para que así nuestra mente baje en espiral por una noria........porque todos queremos a padre y madre pero nunca queremos parecernos a ellos, aunque padre tenga muchos dientes, conserve el color cereza del coche y le gusten las copas grandes.....saludos desde el rincon de la miserable

Anónimo dijo...

Me ha gustado, triste pero tierno.
-giorla-

Mamen dijo...

Muy buena vuelta.
Somos tan iguales y tan diferentes siempre.
Te sigo leyendo

Burdelita dijo...

saludos está fantastico jorge, te doy cinco mariposas pontiacs de los redondos (el tope es una, porque alusinas después y vale que no vuelves mas)! saludos!

pd: no piense raro estimado gonzalvo, es el tema de una cancion de los redondos: mariposa pontiac. me hizo recordar

saudades
belen

 
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