domingo, 12 de noviembre de 2006


Un cuerpo (el mismo cuerpo) cambia, cambia como una riada, la misma corriente de agua que nunca es igual, nunca la misma, como nunca lo es un cuerpo cuando corrige su forma o su intención. No es igual. Sabes que no. Ni el cuerpo ni las caricias que te abordan, porque los cuerpos -como los barcos- son abordados por caricias que no piden permiso y algunas, algunas hay que se saltan todas las medidas preventivas, todas las fronteras, todos los cuidados. Lo mismo un temblor, no siempre se tiembla igual . Nada que ver. Como nada tuvo que ver nuestra primera vez. Nos quedaba aprender un poco del otro , nos quedaba esperar y mientras tanto avivar el recuerdo con la piel en guardia, alzada en armas y la colchoneta triste, muy triste, aguardando tirada en el centro del saloncito aquel, nuestro primer territorio atrincherado y la colchoneta crujiendo, soportando nuestra gravedad, nuestros asaltos a diez rounds, dejándonos querer, aterrizando y acariciando, benditos gerundios casi a ras de suelo y nosotros en nuestra barquita hinchable, remando y abrazados para que no se hundiera nada de aquella habitación, nada de aquella primera vez, nada de aquellos cuerpos nuestros a la deriva .

Publicado por Puzzle a las 6:45
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7 desvaríos:

flaca dijo...

Encontré su blog desde el otro lado del océano. Aquí alguien un poco perdida en la Argentina, y resulta que es un milagrito encontrar letras como las suyas. Todos deseamos tener barquitas hinchables para navegar por cada habitación de la casa. Afortunados los protagonistas del cuento. Mucho.

Abrazos porteños.

Vero dijo...

Hace días que no te leo, pero por problemas de logística más que nada. Estoy en medio de una mudanza y no puedo acceder a internet excepto en raras ocasiones. Esta noche es la primera vez que entro después de mucho tiempo, en medio de un ataque de insomnio, y leo tu relato de la barquita hinchable, y me emociono como siempre con tus pequeñas historias urbanas.

Qué envidia más sana.

Besos

Vero

Andrea dijo...

Hola, acabo de descubrir tu página. Son muy bonitas las historias. Te leeré siempre que pueda.

Besos.

la colchoneta dijo...

ejemm, muy bonito pero si quieren saber mi opinión, me dieron una tabarra toda la noche los dos sujetos estos con sus caricias y sus temblores, y venga moverse, pa arriba, pa abajo, ahora así ahora asa, vamos que el día que los vea entrar por la puerta me desinflo, para mi fue una noche muy larga, demasiadas horas de temblores y esos gemidos que soltaban, y dice que crujía, pero como no me iba a quejar con esa tortura, saludos desde el suelo.

Magda de los devastados dijo...

No debería, pero me dio un poco de pena, será que lo leí en pasado, será que hace frío por estas tierras, no sé, un saludo bello.

Txus dijo...

Casi siempre me quedo con la duda despues de leerte, y hoy no podia ser menos. ¿Naufragaron?, yo creo que si, mas que nada porque yo siempre naufrago, solo o acompañado. Quiza eso me haga ver el mundo un poco diferente a lo que cuenta la gente que es, o quiza todos los demas esten equivocados y yo en lo cierto...

fabiola dijo...

a veces, cuando se nos olvidan las pasiones cambiandolas por suaves susurros de lo que antes eran gritos, leer palabras como las tuyas, te sacan algo de las llamas que llevamos dentro.

 
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