sábado, 24 de marzo de 2007


Hubo una vez que amé y fui amado. Parecía la vez, aquella en la que hubo un tiempo que estuve esperando y creí reconocer cuando llegó. Sabía que era esa, porque todo tomaba la forma perfecta, porque solíamos temblar al tiempo que nos devorábamos sin miedo a coger una indigestión. También llorábamos o reíamos según nos daba el viento, nos emocionábamos susurrándonos a media luz y jugando a ser jóvenes exploradores bajo las sábanas. Leíamos cuentos antes de hacer el amor y hacíamos el amor como si fuéramos el cuento que leíamos. Andábamos las calles del derecho y del revés, íbamos al circo y comprábamos palomitas. Me dejó cinco veces y me rompió el corazón dos. Con el tiempo también perdió la fe en lo que creía que yo era y se olvidó. Ahora ni siquiera me echa de menos o rememora aquellos asaltos cuerpo a cuerpo hasta el amanecer. Ella , como pueden imaginar, es inmensamente feliz con otro con el que anda plenamente las mismas calles arriba y abajo. Ahora y no antes, todo toma la forma perfecta. Lo cierto es que yo tampoco me acuerdo, ni la echo de menos, no me pregunto cómo le tratará la vida ni si el tipo aquel es más listo o más guapo y si su nivel de fe acompañará como perro lazarillo al entusiasmo o al revés. Todo resulta tan lejano que no cabe la menor duda: debió de ser un sueño que tuvimos a destiempo.

Publicado por Puzzle a las 7:22
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4 desvaríos:

Frank dijo...

Ay esas Puzzle,
pero uno se queda con el pensamiento de que valió la pena haberlo vivido.
Muy bien escrito.
Muy bien.

Rosa Silverio dijo...

Me ha encantado. Hermoso eso de que leían un cuento y luego hacían el amor como si fueran el cuento.

Hermoso.

Yo también he tenido y he vivido "la vez".

Me gusta cómo escribes, cómo dibujas tus sentimientos... ¿te lo había dicho?

Ro

Marta dijo...

Yo siempre que amo... amo!, nunca hubo una sóla vez. Siempre que he amado he creído que era "la vez".
Volveré a amar y volveré a pensar que es la persona que estaba esperando. Hacer lo contrario es negar al amor, es negar lo que está por devenir. Discrepo con el pensamiento...sí es que es un pensamiento propio de ud.

Anónimo dijo...

Es curioso que el amor no termine de saber cuando es el momento y el lugar... Lo que para uno es "la vez", quizás para el otro fue sólo un episodio. Quizás no haya que pretenderlo sino sólo agradecerle que aparezca y celebrarlo.

 
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