domingo, 30 de enero de 2005


Al ladito mismo de la estación central de Amsterdam , descansan miles de bicicletas agolpadas a lo largo de varias plantas de un enorme garaje. Parecen dormidas, pero bien cierto es que en realidad se lo hacen . Yo sé que tienen vida propia , que muchas de ellas hacen lo que les viene en gana con sus propietarios, dirigiéndolos hacia puntos de la ciudad donde uno nunca hubiera deseado ir a parar o haciendo sonar sus timbres a modo de piropo cada vez que se cruzan con otras bicicletas apetecibles. Es fácil que a lo largo del día un yonqui te ofrezca una buena bici por apenas unos pavos ; “elige la que quieras que te reviento el candado en un plis plas”. Un holandés nunca sabrá con certeza de cuántas bicicletas dispone, puesto que si cree tener cuatro, cuando observe contrariado que en realidad son seis , inmediatamente pensará que son de un vecino o en su defecto de su mujer. Sin preocuparse lo más mínimo por ello, lo verá como algo normal.

El asunto , por otra parte, merece cierto detenimiento. No existe un censo oficial de bicicletas y aunque sería largo de explicar con detalle, es obvio que nunca podrá darse tal circunstancia. Algunas bicicletas consideran tener un mismo dueño (son polígamas con respecto al ser humano) dado que la ley vigente lo consiente (una muestra más de la conocida permisividad holandesa ). Miles de ellas duermen en la calle y otras tantas practican el intercambio de propietarios con no poca despreocupación ni miramientos . Las autoridades afirman que pronto el parque de vehículos de dos ruedas será mayor que el número de habitantes , si no lo es ya. Mientras tanto , ellas se siguen haciendo las dormidas en estacionamientos y plazas a la espera de que caiga la noche.

Son precisamente las plazas y los parques, los lugares favoritos para sus practicas más particulares . Si alguien decidiera apostarse cada noche en Vondelpark (incluso en Rembrandtplein) , dirigir su atención a las que se agrupan en pareja y además observara no sin cierta prudencia que nadie entra ni abandona el lugar durante todo momento, posiblemente despertaría al amanecer sin recordar el instante en el que se quedó dormido y podría apreciar la presencia al lado de cada pareja de bicicletas de un triciclo recién gestado o de un monociclo con carrito incorporado que emite su primer llanto. La única condición que se requiere es la proximidad de una bicicleta macho y una bicicleta hembra. Al fin y al cabo, ellas conservan cierto pudor que impedirá que nunca nadie presencie cómo hacen el amor ; el ritual del cortejo, seducción , apareamiento y cópula es un fenómeno conocido pero no presenciado por observador nocturno alguno. El resto del milagro se presupone.

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sábado, 29 de enero de 2005


Sábado noche, Café Vincent´s; The Hangover Back-up Blues Band tocan Cocaine en el escenario que justo ayer hacía las veces de campo de batalla de tres parejas que juegan a los dardos todas las tardes (deporte casi nacional en Holanda) después de cenar. Los músicos están algo pasaditos en años, pero el cantante y uno de los guitarristas (el de aspecto “santanero”) son realmente buenos, aunque mi favorito es el tipo de la armónica, entre cerveza y cerveza hace locuras con las escalas cromáticas y hace que llore un blues. Bromeo, “parecen los Beach Boys”, casi como La Ley , aquella vieja broma que nació en Canarias con la gente de la escuela de ingenieros al ver la foto de la portada de uno de los últimos discos. Alguien dijo que Alberto (uno de los guitarristas) tenía aspecto de surfero retirado. Joder, tendríamos las pintas que tuviéramos, pero tienes que ver cómo suena todavía la máquina de hacer pop (aunque desde que entró Juan, somos mucho más rockeros que nunca). Tengo mono de tocar mi armónica y mi bajo, tenía que haber pillado la guitarra para intentar terminar de componer alguno de los temas que andan a medias. Con la tercera cerveza decido pasar al bourbon con hielo (querencia aprendida de Maite, aquella relaciones públicas de varios de los mejores garitos de Madrid ) y subirme a un viaje en el tiempo. Vuelo 15 años atrás y las diapositivas comienzan a pasar rápido. Siempre he dicho que fui afortunado porque pude llegar a vivir uno de los sueños de aquel niño que se encerraba en el cuarto a inventar que subía a un escenario distinto cada día. Recuerdo la primera grabación como si fuera ayer, en aquel diminuto estudio de barrio , la primera entrevista y el primer recorte de prensa. Cómo las cosas fueron siguiendo su curso y todos y cada uno de los grupos con los que he tocado. La evolución de los acontecimientos, la prueba de fuego para entrar en La Ley y la primera gira. Las fiestas que montábamos en la furgoneta (nuestra segunda casa cuando teníamos 20 ) y en los bares. Aquel verano en el que levantamos con nuestras propias manos el que sería el mejor local de ensayo de la ciudad (que se lo pregunten a Bunbury, a Sopeña o a cualquiera que lo haya frecuentado) y las primeras audiciones para discográficas de Madrid. Las primeras peleas por la misma chica y el día que casi dejo el grupo porque Alberto me levantó a la novia , mis primeros pinitos como técnico de sonido y productor en el estudio de Juanjo. Los ensayos interminables y diarios, las noches de juerga en El Purnas (y la canción que le dedicamos) y la emoción de escuchar a Joaquín Luqui presentar nuestro primer disco rojo. Desde entonces , pasó de todo, tocar ante quince personas y ante dos mil aquella noche gloriosa con los Birras o en Madrid con un autocar lleno de gente que vino desde Zaragoza (la noche de Leti) y Chema (el mejor manager que te puede tocar en suerte) atendiendo a los medios. El primer single, el primer contrato y aquella congregación de grupis en la puerta de la En Bruto. Los ensayos con público que duraban hasta el amanecer y las broncas con Héctor por ver quién hacía este o aquel arreglo. Las jugarretas que le gastábamos a Nacho dejándolo siempre en garitos de perversión a horas prohibidas mientras Juan y yo nos íbamos por la puerta de atrás. La cara de orgullo de mis padres la primera vez que hicimos una televisión a nivel nacional o cuando se mezclaban entre el público en alguna entrega de premios. Si paso una a una las diapositivas, sin duda me quedo con la sensación de estar tocando con los chicos, importa poco el sitio, buscando acordes imposibles y apurando la última cerveza con la increíble sensación de haber levantado algo grande a lo largo de todos estos años sin dejar de buscar la canción, la melodía perfecta, el sonido redondo , mirándonos con complicidad en el gran espejo bajo la luz amarilla que dibuja nuestras figuras de niños que soñaban con subir a un escenario todas las noches, sin necesitar nada más.

Echo de menos a los chicos, a la banda y el viejo local , la fotografía es la de la última tarde con el suelo hundido y el gran barco naufragando en nuestro gran de rincón de los sueños , conmigo sentado en aquella silla compartida.

Sábado noche, Café Vincent´s; The Hangover Back-up Blues Band se arriesgan con una de Morrison y yo me conformaría con subir a tocar un par de temas. Sería el final perfecto.

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viernes, 28 de enero de 2005


Si estás triste piensas a veces
en su cabello en la almohada
en la lisura de sus manos
en su alegría escandalosa
en la manzana que mordía
en su olor a jardín regado
en los zapatos en el suelo
en sus jadeos en tu oído
en las muchas resurrecciones
y en su mirada de chiquilla
asustada frente al espejo.
Sólo así puedes recordarla;
pensarla entera no es posible.

(José Agustín Goytisolo)

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jueves, 27 de enero de 2005


¡Qué extraña manera de presentarse sin avisar ! Apareciste en casa en pijama, con la bolsa de tus herramientas para trabajar el cuero y el corazón todavía en un puño. Nos cuentas una historia de gánsters y traficantes, de sobresaltos y policías que te apuntan en mitad de la madrugada con seis armas reglamentarias , te interrogan en una comisaría holandesa donde pasas dos noches sin entender nada y sin muchas más explicaciones te meten en el primer 747 que sale para Barcelona. Consigues un billete de tren gracias a la tarjeta del Corte Inglés (una de las pocas cosas que puedes coger en medio de la confusión) y llegas para quedarte unos meses que no recuerdo si finalmente fueron años. Los ojos de mi niño aprendieron a mirarte como el héroe viajero que recorre medio mundo lleno de aventuras en la maleta , a observarte mientras muestras sin darte importancia todas esas fotos con estrellas del cine o en rincones mágicos a uno y otro lado del charco. Aprendí a liarte los primeros petas (nunca se me dio bien ) y a escuchar del resto de la gente todo lo que tú callabas. Y es que para ti no tenía importancia haber estado en tantos países o haber sido tantas personas diferentes en una sola, así que siempre mi niño te observó (en parte con admiración y en parte con misterio) con los interrogantes que te plantea la ingenuidad y la vida , siempre supe que te desenvolverías bien en todas y cada una de las cosas que emprendieras, tú, el tipo todo terreno, el busca vidas por excelencia, el viajero y el bohemio , el artista y el canalla, el que te enseña lecciones sin mediar palabra, el experimentador nato, el que vive y deja vivir. Si buscas algo que no hayas sido, resulta difícil encontrarlo; nadador de elite , chef de alta cocina, artesano , melómano indiscutible y amigo de todos, siempre en tu sitio y con el mejor de los portes cuando apareces en papel sepia junto a Welles o la Taylor. Queda quizás para otro momento hablar de Errol Flynn y de Rosarito, de tus noches en el Mouline Rouge y de tus idas y venidas, de tu manera de desaparecer y la destreza de tus manos con el cuero. Mi primera tarde de teatro y de zarzuela , la primera vez que vi “El golpe” (una de mis favoritas) o una playa nudista.

Luego llegaron otras cosas, me enseñaste a jugar al ajedrez y lo que supuso durante una etapa de mi vida muy importante (y todo porque me gustaban los dulces), los viajes a Las Palmas, mi época de universidad, las escapadas de fin de semana a Maspalomas o a Puerto de Mogán y verte en el taller escuchando ópera hasta las mil. Ahora hace años que no te veo, que lo poco que sé de ti es por la familia y que , inevitablemente el tiempo está haciendo de las suyas, aunque quiero creer que estarás bien (desgastado , pero bien), con tu ración diaria de petas y madrugando para comprar la fruta y la verdura más frescas. Siempre has dicho que el día menos pensado te tiras por un risco (como aquella vieja isa) y dejas una notita que diga: “Aquí yace el último guanche” , muy propio de ti, pero para entonces espero volver a coincidir en las islas , liarnos juntos un par de porros y quedarnos el uno frente al otro, aunque apenas tengamos cosas que decirnos.

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miércoles, 26 de enero de 2005


Una de las cosas que más me maravillan de Rotterdam es atravesar el puente Erasmus por la noche, quizá porque la mayoría de las veces significará que vengo del hotel New York , de tomar un café mientras leo un buen libro de cuentos . Violeta dice que estoy un poco pesadito con el tema (no le quito razón) solo que esta noche la ciudad está más luminosa y radiante que nunca , como si se hubiera vestido de gala para mí y quisiera asegurarse de que volveré pronto a visitarla. Una vez que deje el anillo camino de casa, el “sky-line” se verá imponente a lo lejos recortándose a ambos lados de la autopista, miles de luces salpicando el horizonte que resuelvo que hoy serán misteriosas estaciones espaciales (mañana ya veremos) que sobrecogen la vista y el alma , como todo lo que a uno le hace sentir pequeño. Los chicos también dicen que quieren hacer unas cuantas fotos de la línea del cielo, puede que una noche organicemos una excursión para retratarla como si fuera una hermosa mujer recostada allí al fondo y que al amanecer se marchará de nuestro lado sin apenas hacer ruido. De puntillas.

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martes, 25 de enero de 2005


Carta encontrada en la oficina postal de Dordrecht sin remitente ni franqueo:

"Quiero pasear por estos pueblos de cuento contigo, comprarte un caballito de madera y ver los viejos molinos saludando a nuestro paso , los enormes diques, las exposiciones barrocas y a Van Gogh al alcance de nuestros dedos . Revisitar el barrio rojo , entrar en el museo del sexo, hacer el amor en el Hotel New York y jugar con vos a juegos prohibidos , follarte después de llenar una bolsa entera de artículos pensados para el placer en cualquier sexshop de la ciudad (siempre sin abandonar la ternura ni el morbo, porque tú y yo sabemos tener las dos cosas) .Quiero alquilar un par de bicis por 6 euros al día y dejarnos llevar por la inercia, aunque sólo sea por verte rodar calle abajo . Subir al Euromast, tomar un capuccino (conozco los cafés más antiguos) mientras apuntamos locuras en nuestras libretas, darte la mano por la calle y comerte la boca en el mercado de las flores, donde compraremos bulbos de Tulipán para cultivar en nuestro nidito de amor. Quiero pensar que Costello nos espera en Utrecht y cantará “She” para nosotros, aunque tengamos mil personas a nuestro alrededor. Quiero imaginar la cara que pones delante de un Megasorbet o de una enorme montaña de Spare Ribs, hacernos con los mejores chocolates y comérmelos entre tus piernas, quiero ver una peli de cine en inglés aunque no nos enteremos , ver la feria del libro de los Viernes y las nueve calles , que nos rindamos en Breda y que nos descubramos riéndonos de nuestro acento tan imperfecto como lo son nuestros desaires. Quiero creer que me recuerdas, que me imaginas pateando las calles y la nieve con mi bufanda a rayas y mi cuerpo entero echando en falta al tuyo. Quiero coger un avión , plantarnos a mil kilómetros de donde sea y descubrir todo lo que nos queda por hacer, tener un álbum de fotos propio, uno prohibido y otro secreto, probar la mantequilla de mil sabores y brindar con vino dulce y caliente , de fruta y canela. Y todo eso, antes de que acabe el día".

Nota final: el responsable de la oficina postal de Dordrecht, después de hacer las indagaciones pertinentes, no encuentra ni al remitente ni al destinatario y reescribe una carta casi idéntica para su mujer, alterando algunos nombres y lugares al tiempo que añade ciertos datos personales y elimina palabras que considera poco apropiadas. Su mujer, que pensaba abandonarle ese mismo día, decide postergar la decisión al leer la carta. Al fin y al cabo hace tiempo que no monta en bicicleta.

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lunes, 24 de enero de 2005


La próxima vez que hagamos una gran fiesta y vayamos de paseo al país de la risa, tienes que venir conmigo. Cocino yo.

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domingo, 23 de enero de 2005


Yo no se que le ocurre, pero creo que Bruno ha cogido la gripe. Se va apoderando de él la nada agradable sensación de tener un martillo clavado en la espalda, justo donde comienza ese tatuaje de Tintín que se hizo en su último viaje a Bélgica. De su cabeza asoma una nube de pensamientos que le recuerdan que hoy es Domingo y no se levantará de la cama. Estoy empezando a perfilar la teoría de que agarra una enfermedad diferente los domingos y los días lluviosos, y como hoy se juntaron las dos cosas, creo que ha desarrollado los síntomas que mejor se adaptan a la escena.

Todos dicen que mira mucho a Greta y que la mira bien, pero no cruza con ella más que frases asépticas. Aunque en tema de faldas siempre fue un poquito disperso , ahora está intentando no dormir en la misma semana con más de tres mujeres distintas y creo que antes del martes habrá superado el cupo (si consideramos las siestas). Seguirá mirando a Greta, eso sí, pero no sin antes haber seducido a todas las chicas , casadas y solteras, de la editorial - de las que un porcentaje nada despreciable conocerá el mejor sitio de su habitación- y su formidable teoría acerca de la “mejor opción” , que justamente es la disertación favorita de Bruno con la que, de manera invariable, siempre termina viéndose a sí mismo como una suerte de Jude Law en el remake de Alfie.

Bruno , a todos los efectos, es la alegría de la casa, una confortable vivienda en el centro de Breda escogida por su antiguo mentor para que pudiera escribir tranquilo la última entrega de una novela que habla de un trotamundos moderno que recorre Europa en busca de ciudades de las que enamorarse. Todo el mundo sabe que es su novela más autobiografica, por eso Bruno no renuncia a alimentar esa imagen de tipo desenfadado y urbanita que sabe apreciar un buen paisaje o un buen cuadro, conocedor de las corrientes artísticas más arriesgadas y de la arquitectura de Rotterdam. Cosmopolita y sensible, se queda con lo mejor de cada cosa, aunque para escribir prefiere la tranquilidad y ambientarse en los mismos lugares que habitan sus personajes. Esa es la razón , y no otra, que le llevó a instalarse cuatro semanas en una residencia de ancianos , dos meses en un orfanato , cinco noches debajo de un puente (compartiendo una cama de periódicos con yonkis y putas) y cincuenta y ocho días en una granja, experiencia de la que guarda como muestra más luminosa de su enredo una cabra macho que domesticó (después de leer de nuevo “El principito”) y con la que comparte vivienda, paseos y esos caramelos de marihuana que compra todos los Viernes en el mercado de Amsterdam en paquetitos de doce (seis para el, y seis para Ernesto la cabra) que se racionarán a razón de uno por día de manera inquebrantable.

Amigo de escribir acerca de su vida y su proceder en un cuadernito de notas , según sea el estado de animo lo hará en primera persona o en tercera (como el caso que nos ocupa) e intercalará comentarios aparentemente dispares e inconexos. Dará a entender que un observador externo es quien relata los acontecimientos al tiempo que toma notas mentales del tipo “vaciar estilográfica para llevar siempre encima como excusa para evitar tener que firmar autógrafos en los aviones “ y si el asunto a recordar es considerado importante , lo apuntará en su agenda electrónica al lado de su lista de tareas pendientes organizadas por prioridades , entre las que se encuentran ; amonestar verbalmente a la última señora de la limpieza que organizó inadecuadamente su colección de mandos a distancia y comprar las entradas para el concierto de Elvis Costello en Paradise (una de las muchas iglesias de Amsterdam habilitadas como sala de conciertos y que por otra parte, resulta ser la única que visita). El domingo ha sido productivo y Bruno se cepilla los dientes con la firme resolución de llamar a Greta al día siguiente , rechazar la invitación a cenar juntos con una excusa aún por determinar, aunque –sospechosamente- el verdadero motivo sea que él ya no acierta a encontrarse cómodo entre cuerpos extraños y quizás por eso (o al revés) piensa cada vez más en Greta y en su aleteo de luciérnaga que prende en su pensamiento al final del Domingo lluvioso que, después de todo, no ha estado tan mal.

(Publicado en la revista cultural "El Desembarco" , Junio 2006)

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sábado, 22 de enero de 2005


Fue abandonado en toda suerte de lugares insospechados y -todo hay que decirlo- cuando menos preparado estaba: paseos, parques, bares y aeropuertos (justo antes de tomar el avión). La última vez que ocurrió fue en una vieja estación de autobuses (el día de su aniversario) y sin ánimo de ofender, prefería aquel otro aeropuerto por motivos que no resulta conveniente revelar aquí. Como ciertamente supondrán, a ella no la volvió a ver nunca más.

Desde entonces, cada vez que toma un avión, o accede a la terminal de viajeros de una estación de autobuses o de tren (ya sea vieja, moderna o flamante) tiene que aprender a manejarse con los pinchazos del alma, con su manía de mirarlo todo en busca de otras personas que también puedan estar siendo abandonadas en ese momento y si la ocasión lo permite, remover entre las papeleras no sea que dé con algún corazón roto que rescatar del peor de los finales.

(Relato publicado en la Antología "Acompáñanos" de la Editorial Egido. Zaragoza. Junio 2005)

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viernes, 21 de enero de 2005


Aparecimos en Veere por azar, dejándonos llevar y escapando del frío y del viento (con el recuerdo fijo en el planeta cierzo y en los copos de nieve de hace dos días). A ti te parece que es un sitio más, pero enseguida se te dibuja una sonrisa al doblar la esquina del viejo museo y ver aquella escena tan peculiar de boda con apenas cuatro invitados; los novios y los dos mejores amigos que hacen las veces de fotógrafo y de chofer. Devolvemos las sonrisas y les deseamos suerte, aunque para entonces ya me llevas de la mano directo a una tienda de regalos que tiene caballitos de madera apostados en la calle. No recuerdo cuántas fotos me pides que te haga sentada junto a unas escobas de bruja (al menos eso dices ) y de una bicicleta verde con un carrito y flores. Buscamos refugio por las esquinas mientras el tiempo se detiene sin que nos demos cuenta, nos calamos de lluvia y te emocionas ante un banquito con dos niños de cartón piedra. Me invento una historia acerca de Violeta y Nicolás (la idea de los nombres es tuya) que van juntos a la escuela , que se quieren tanto y son tan vergonzosos que no se atreven a decirse que se gustan. Cada mañana (incluso cuando no tienen escuela) se sientan horas y horas en ese banco sin decir media palabra , volviéndose la cara para no ponerse colorados. Así resulta que de tanto esperar día tras otro a que algo pase, el tiempo se detiene también para ellos y se quedan como adoquines esperando su primer beso. Dices que no, pero te encanta. Me apuestas la cena a que seguro que los hermanos Grimm inventaron el pueblecito con el molino a la entrada y dos pequeños hoteles para la gente que viene de lejos (Veere se visita en apenas una tarde y recibe más de diez mil visitas diarias en verano), con un café regentado por un tipo encantador y el mejor strudel de manzana que hayas probado nunca. Decido perder la apuesta y la verguenza , no necesariamente en ese orden, y resolvemos hacer noche en la única habitación ocupada de aquel tres estrellas frente al canal.

A la mañana siguiente me cuentas un sueño que habla de ti saliendo en mitad de la noche en busca del banquito ; colocas bien cerca a Violeta y a Nicolás para que de esa manera puedan besarse por primera vez antes de que amanezca . Como nunca he sabido decirte que no , damos el último paseo hasta el Blieck para tomar un capuccino y comprar unas postales. No estaría de más aclarar que a la vuelta tomamos dirección Middelburg con el maletero lleno de caballitos de madera y con una última foto del banquito vacío .

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jueves, 20 de enero de 2005


Querido Nicolás:

¡Deja de dar las gracias! De verdad, a nosotros también nos encantó el encuentro . Me gustó mucho conocerte después de leer tanto de ti . Por supuesto, cuando vuelvas por Amsterdam da un toque y quedamos para lo que sea, si tienes tiempo te pasas a cenar por casa y verás un "verdadera casa del centro de Amsterdam" (el casero estuvo hace poco haciendo de sus chapuzas, así que el ambiente está garantizado).

¿Así que estuvisteis ayer en el Hotel NY? ¿Probasteis los scons con crema y mermelada? Olvidamos deciros que los pidieseis ; son espectaculares. Para cuando volváis en grupo por aquí te paso una dirección cerca del barrio rojo, para que repongáis "fuerzas" con una tacita de te y dulces , la dirección es: Warmoestraat 69 y el nombre: De Bakkerswinkel (me parece, aunque la dirección es segura). Allí sí que son de cuento los scons y los croissants. , la mermelada es casera., mmmmm, sólo de pensarlo se me hace ya la boca agua.

Lo dicho, cuando vuelvas danos un toque y volvemos a quedar.

S y J.

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miércoles, 19 de enero de 2005


Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
en la noche de ayer
y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
hecho al amanecer.

Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
en el amanecer.

Porque conozco el día que me espera, y no por el placer.

(Jaime Gil de Biedma)

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martes, 18 de enero de 2005


Vuelve a ser hora del Bakkie Koffie (un gran café aguado que los holandeses se beben como si fuera zarzaparrilla) y todos en el trabajo se juntan en el Office para hablar de la vida. Un holandés pasa más tiempo tomando café que comiendo, pero eso es otra historia. Les llama mucho la atención el concepto de “cortado” , pero aquí uno se hace a todo y se apunta al bakkie como si fuera uno más. Adaptación ante todo.

Lo malo es cuando se ponen a hablar en holandés , aunque aprovecho para desconectar del mundo y pensar en el libro que estoy leyendo o en la gente que echo de menos. En esos casos es aconsejable poner cara de póker, porque sabes que entre una gutural y una bilabial hablan de ti y hacen alguna broma. Saco mi mejor flema inglesa (inexistente por otra parte) y les pregunto con una enorme sonrisa si tienen más crema para el café. Como por arte de magia empiezan a hablar en inglés y resuelvo incorporarme a la conversación , aunque siga pensando en el libro que estoy leyendo y en la gente que echo de menos.

Está comenzando a nevar.

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lunes, 17 de enero de 2005


El espantapájaros se asomó a las ventanas. Primero a la ventana de todos los días para ver que la flor seguía creciendo. Es cierto que vio cómo la flor se ramificaba, cómo desplegaba unas alitas que con el tiempo serían poderosas, de la misma forma que vio que la flor era cada vez más visitada y admirada, como si fuera un pequeño mundo en sí misma que ofrecía nuevos lados a cada rato. Y era normal porque la flor era de una rara especie en extinción. También se dio cuenta de que a veces la gente hablaba de la flor y del espantapájaros. Se quedó un tiempo pensando y jugando con la idea de no volver a abrir esa ventana, quiso decir algo, pero un cristal invisible se lo impedía, quería opinar, darse a entender, hablar de lo que era cierto y lo que no con respecto a la flor y el espantapájaros, al menos de su forma de sentir desde la ventana, y se transformó un poco en espantapájaros-escaparate, un poco extraño ante los ojos de los demás, un poco en medio de algo donde no quería estar. O no de esa manera. Hubiera preferido no oír hablar del espantapájaros, si acaso sólo de la flor y de sus otros mundos, pero no de sí mismo, porque no se sentía más que un espantapájaros en el que a veces, de tarde en tarde, alguien reparaba desde fuera. Se alegró por las flores que crecen (siempre es hermoso ver crecer una flor) fuera de la ventana, justo en el momento en el que un viento nuevo acarició las calles.

Se asomó a otras ventanas y vio otros rincones que también eran visitados. En la ventana de una mujer enamorada de un libro , descubrió que las flores acudían a opinar acerca de los espantapájaros cuando no tenían que hacerlo, cuando la cosa no iba con el. La impotencia en forma de gotita salada se lanzó en tobogán por la ladera oeste de su rostro. Quiso cerrar todas las ventanas. Volvió a la flor y a contemplar como a veces seguían hablando de él mismo y de aquella vez que fue árbol. Esperó nada en concreto y esperó a encontrar la manera de esperar. A esperar nada, simplemente a que llegara el día en el que se asomara a cualquier ventana y no se viera reflejado en ninguno de los cristales. Venció las ganas de gritar, de protestar, de dar también las gracias por todo lo que tenía de bueno haber sido árbol, espantapájaros y escaparate. Pensó que siempre resulta sencillo visitar otros mundos y opinar acerca de la mejor forma de vivirlos cuando se miran desde fuera, cuando se están descubriendo nuevas flores o cuando está germinando una nueva semilla. Se alegró también de tener su propia semilla creciendo en torno al perímetro de aquella habitación habitada por certezas y nuevos espacios abiertos. Se alegró de ser un espantapájaros con la virtud de convertirse en árbol y en flor. No dejó de asomarse a las ventanas (cada vez menos) y abrió muchas otras nuevas, a veces se sintió extraño y otras en desacuerdo , olvidado y juzgado. Solo que sabía que era normal y se entregó a la tarea de cultivar sus propias semillas. Nunca nadie le escuchó una palabra de las que pensó ni le vio una lágrima de las que lloró, (pero las pensó y las lloró) y se dedicó a remendar su viejo traje gastado.

Brindó por los espantapájaros, las semillas y las flores ; y una vez más se alegró de ser quien era.

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domingo, 16 de enero de 2005


El actor y dramaturgo Enrique Argenti solía representar una obra que él mismo había escrito y que narraba la historia de un hombre que se vengaba de sí mismo. El comienzo era un lugar común de los relatos psicológicos: el protagonista odia su propia conducta y trata de castigarse. Una noche, víctima de espantosos remordimientos, el individuo se rompe una botella en la cabeza y se desmaya. Ya recuperado, da en pensar que el castigo que se propinó fue excesivo e injusto. Como se trata de un ser vengativo, resuelve devolverse el golpe y se da una puñalada en el costado. Las venganzas sucesivas y crecientes prosiguen durante toda la obra. El hombre es al mismo tiempo Montesco y Capuleto. Y no hay en su compleja psique ni un solo personaje conciliador que ponga fin a las ofensas.Naturalmente, como toda cadena de venganzas, la historia termina con la muerte del protagonista, o mejor dicho, de los protagonistas.

(Alejandro Dolina)

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sábado, 15 de enero de 2005


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.

Duración media del llanto, tres minutos.

(Julio Cortázar)

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viernes, 14 de enero de 2005


De las pocas cosas que pude entender de la carta de aquel Steakhouse y que no tuvieron que explicarme, estaba el postre. Y yo que presumo de ser una de las personas más golosas que conozco , me tiré el pegote de poder con lo que me echaran . Pero no. Es la primera vez en mi vida que un postre me puede. A las pruebas me remito.

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jueves, 13 de enero de 2005


Acabo de terminar de leer “84, Charing Cross Road” y aún sigo con la maravillosa sensación que te deja en el pecho. Alguien me recomendó el libro como el compañero ideal para mi viaje a Holanda (para cualquier viaje en realidad), para el aeropuerto o el avión , para las mañanas de relax en casa antes de ir a trabajar. Me gusta descubrir cosas a través de la mirada de la gente que te quiere, que te conoce bien y sabe lo que te va a tocar el alma. Gracias a eso he descubierto tesoros maravillosos.

Si lo pasas , lo prestas , lo regalas ; cada una de las personas que lo recibe , siente la necesidad de hacer lo mismo con los demás. Cuando sabes que la historia y los protagonistas son reales, que la vida misma a veces supera la ficción, todo toma una forma más redonda. Así que hazte con el libro, (se lee en tres horas), sírvete una copa de vino, prende un poco de incienso o la luz tenue de una vela, busca si lo prefieres compañía para tu regazo, una buena manta que te acaricie la espalda, tu sofá favorito o el banco más desocupado de un parque. Simplemente un rincón para entregarte a la historia de Helene Hanff y todas esas cartas que cruzaron el océano tantas veces durante más de veinte años, llenas de ternura, sentido del humor y mucho, mucho amor por los libros. Quizás puedas encontrar en el videoclub de la esquina la película protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins (que eso no sea motivo para dejar de leer el libro) y quizás pienses en alguien a quien quieres y te apetezca conmoverlo un poquito la próxima vez. Puede que entonces , si vuelves a pasear por las calles de Londres, decidas acercarte al lugar que ocupaba la vieja librería y echarle un vistazo , con otra mirada, la mirada que tienen los niños ante el escaparate de una tienda de dulces, la mirada de una firme pasión renovada por los libros y la vida. Tu mirada.

Publicado por Puzzle a las 17:20
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miércoles, 12 de enero de 2005


Todo bien por aquí. El recibimiento fue lo mejor porque me he sentido en casa y arropado desde el primer día. La premisa es sentirse como un equipo. Las casas son preciosas, lo mismo que el entorno. Estamos en un complejo residencial al lado de la playa y de repente vuelvo atrás en el tiempo a mi época de universitario en Canarias, cuando compartíamos piso , juergas y anécdotas. Aún no me ha dado tiempo de acercarme a Rótterdam , pero creo que aprovecharé mi primer fin de semana libre para visitar Ámsterdam , aunque el tiempo no es elástico. La gente es muy amable y me sorprenden pequeños detalles que voy descubriendo poco a poco. Ya me han explicado cuándo tengo que cederle el paso a los ciclistas y me gustan las carreteras con vías alternativas para las bicicletas y los autobuses. El mar está cerca , muy cerca y de camino al trabajo (espero no perderme cuando me toque conducir sólo) tengo tiempo para pensar en todo lo que quiero hacer durante estas semanas. Falta acostumbrarse (ya casi lo estamos) a los horarios de comida y de cierre de los comercios . Por la tarde, hemos podido coincidir todos después del Workshop con los ingenieros de Soporte y hemos ido al centro comercial para hacer unas pequeñas compras domésticas. La biblioteca pública de Hellevoetsluis (impronunciable) es preciosa y sé que te encantaría, es el sitio ideal para tomarse un café mientras lees los cuentos de Cortázar o escribes ideas para una historia con el portátil (recostado en los sillones más confortables a este lado del viejo continente). Esta noche hemos ido a cenar a un Steak House y volveremos, nos hemos echado unas risas y unas cuantas fotos , hemos descubierto la última tecnología en aseos públicos y Carlos y yo no hemos sido capaces de terminarnos el Megasorbet (el postre más grande que he visto en mi vida) pero creo que merece un post exclusivo.

Publicado por Puzzle a las 23:45
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martes, 11 de enero de 2005


Alcanzada la altitud y la velocidad de crucero, vuelve a quedar el mundo ahí lejos de todo, a escala reducida y totalmente inofensivo. Me acuerdo del último vuelo ahora con Miguel (sobrevolando la ciudad) , de la cena con Patricia y las risas que nos echamos, de la promesa de no volver a tomar mojitos en aquel antro de camareras vanidosas y desganadas. En la mochila de viaje los cuentos completos de Arlt, Saer y Truman Capote y un montón de ganas de comenzar el año con buen pie. No es cuestión de contradecir al Sr. Alterio. Abajo quedan cosas para olvidar y cosas para guardar. Círculos que estrechar y círculos que cerrar. No hay prisa para nada de todo eso y como cantaría Drexler , es cuestión de tiempo y la vida es un río abajo. Pienso escribir mucho los próximos meses, no tenemos fecha de vuelta y pensando en eso (en fechas de vuelta) me acuerdo de mi hermana que cruzó el charco para apostar por un sueño en technicolor. Me pregunto si volverá. Seguro que Quique González haría una canción de todo esto mientras sobrevuela algún rincón de Europa, seguro que él también haría referencias a imágenes aéreas de aviones que piden permiso para aterrizar.

Tenemos turbulencias, que es justo como me siento en estos momentos de mi vida, pero sigo convencido de que me esperan cosas mejores. Me doy cuenta una vez más que los Pilot no se inventaron para zurdos. A partir de ahora ya toca hablar en inglés casi todo el tiempo. Dos jovencitas discuten impertinentes sin que su madre haga nada por evitarlo (parece acostumbrada). Yo nunca me acostumbraré a echar de menos. No puedo , no va conmigo. Elena me pide la dirección de mi blog y ella me da la suya. Alguien me ha dicho que nos reiremos de todo dentro de un tiempo y espero que así sea. Suena Keane en mis oídos y siento que todo el mundo está cambiando menos yo, aunque sé que necesito dar nuevos pasos hacia alguna nueva dirección.

Estamos comenzando la maniobra de aproximación a Ámsterdam y el aterrizaje va a ser movidito, el avión se zarandea varias veces. Son apenas las cinco y media de la tarde y ya es noche cerrada. Me gustan las luces de los aeropuertos por la noche. Me gustan los aeropuertos y los viajes. Me gusta que me vengan a recoger , que alguien te espere cuando llegas a algún sitio. Escucho “Must Get Out” de Maroon 5 y también la guardo como canción de mesita de noche. Como tantas otras.

Publicado por Puzzle a las 7:27
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domingo, 9 de enero de 2005


Algunos aficionados a la magia postulan la existencia de espejos memoriosos, que guardan las imágenes aun en ausencia de los objetos reflejados. El músico Ives Castagnino jura que una tarde en La Perla de Flores le hizo gestos de simpatía a una jovencita que descubrió en el espejo. En cierto momento, anotó el número de su teléfono al revés en una servilleta que se puso luego en la frente. Ella tomó nota. Suponiéndose aceptado, se dio vuelta para proseguir la seducción en forma directa. La chica no estaba. Volvió a mirar el espejo y la vio ostensible y contundente, con un solero a lunares. Agotados los experimentos ópticos, el músico calculó que aquel espejo conservaba imágenes del pasado y se fue tranquilamente.

La tarde siguiente, se cruzó en la puerta misma de La Perla con la jovencita del solero. Después de filosofar brevemente, creyó entender que el espejo no reflejaba el pasado, sino el futuro. La confitería estaba desierta. La chica se sentó en la misma mesa del día anterior. Castagnino -por capricho- modificó su ubicación. Al rato la buscó en el espejo y no la encontró. Se acercó entonces a la mesa y se disponía a hablarle, cuando vio que ella le hacía caritas al espejo mientras anotaba un número de teléfono.

Castagnino captó al fin la verdad: en el espejo de La Perla de Flores podía verse el pasado o el futuro, según donde uno se sentara. Perplejo ante aquellas reflexiones, ganó la puerta y buscó una confitería sin espejos.

(Alejandro Dolina)

Publicado por Puzzle a las 8:54
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sábado, 8 de enero de 2005


Te acabas de ir y ya se echan de menos tus silencios y tus interminables murmullos cuando no quieres hablar. Te veo mirando por la ventana al gran charco mientras lo atraviesas con la maleta llena de ropa de verano y miles de sueños. Uno nunca fue un hermano al uso y es posible que no siempre lo hiciera bien. Ahora tendremos tiempo para decirnos poco a poco lo que no nos dijimos antes, tiempo es lo que nos va a sobrar. Así que no dejes de mirar el horizonte mientras escuchas tu bachata favorita, abraza fuerte tu guitarra y échanos un poco de menos, a mí también. Asómate y mira esas nubes con formas nuevas , que todo te vaya bonito. Ojalá tu galancito sepa cuidarte y quererte como mereces y ojalá crezcas tanto con tu viaje, con tu apuesta por algo hermoso , que luego a la vuelta lleves exceso de equipaje porque no quepas en tí misma de gozo.

Has sido valiente, porque elegir arriesgarse por alguien es una de las cosas más valientes que se pueden hacer en la vida. Ahora , venga lo que venga, no dejes de contar con nosotros porque siempre estaremos, vuela lejos, inunda los estudios de grabación y los platós con tus silencios tímidos y hazte un lugar en la vida. El que puedas tener. El tuyo. Vuela lejos , no dejes de mirar por la ventanilla de los sueños, se valiente y vete a por todas. Guarda un bolsillo para los que dejas en casa y no te olvides de quién eres.

Te acabas de ir y la calle está distinta, la panadería y los pasillos, tu cuarto y el perro. Los viejos y nosotros. Ya te echamos de menos y sólo te acabas de ir.

Publicado por Puzzle a las 17:16
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viernes, 7 de enero de 2005


Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro , qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas.

Adiós gotas. Adiós.

(Julio Cortázar)

Publicado por Puzzle a las 16:40
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miércoles, 5 de enero de 2005


Dos personas que quieren volar y sueñan sueños diferentes pero parecidos , parten de una ciudad A y de una ciudad B respectivamente a velocidades notablemente desiguales e indeterminadas. La persona que sale de la ciudad A lleva una aceleración uniforme y continua aunque no siempre consigue mantener el ritmo adecuado durante todo el intervalo. La persona que sale de la ciudad B sufre varios contratiempos durante el camino y se detiene en sucesivas ocasiones teniendo que acelerar consecutivamente para sostener una media de viaje coherente. Ambas desean alcanzar el mismo sueño en un momento aproximadamente idéntico o lo más cercano posible. Ambas se ajustan a un mapa similar pero modifican su ruta de forma aleatoria y poco predecible. A pesar de dejar momentáneamente el trayecto marcado , vuelven a retomarlo no sin pocas cavilaciones.

Considerando además que pasarán por puntos kilométricos diferentes y que en sólo tres ocasiones coincidirán en una misma zona, calcular:
  • Tiempo en tránsito.
  • Si ambas personas coincidirán y por qué.
  • En caso de respuesta afirmativa, determinar lugar y momento del encuentro.
  • Calcular las respectivas trayectorias trazadas y todas sus posibles desviaciones.
  • Postular un teorema acerca de si el encuentro podría haberse dado de otra manera o en un tiempo inferior.
  • En caso de respuesta negativa reformule el enunciado para poder ajustarse a un final feliz.
Tiempo estimado de resolución: el estrictamente necesario.

Nota: Problema extraído del libro "Acertijos irresolubles" que editó por su cuenta y riesgo el matemático y literato Nicolás Capablanca con una tirada nada despreciable de quince ejemplares. El libro no fue traducido a ningún idioma a pesar de la insistencia del editor.

Publicado por Puzzle a las 9:15
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martes, 4 de enero de 2005


Al principio la Fe movía montañas solo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, estas no hacían sino cambiar de sitio y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.

Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.

(Augusto Monterroso)

Publicado por Puzzle a las 19:45
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lunes, 3 de enero de 2005


Después de mucho investigar, hemos descubierto que Melisenda no es quien pretende hacernos creer. Todo apunta a una suerte de ingenio mecánico con apariencia animal que emite una serie de sonidos incoherentes y mantiene una actitud un tanto despreocupada ante la vida. Tenemos la seria sospecha de que oculta una webcam desde la que va grabando todos los acontecimientos diarios y que luego los transmite (el receptor de dicha información está por confirmar, pero cada uno de nosotros mantiene una teoría al respecto) . Su posición de "transmitir" es especialmente interesante y particular.

Sorprende mucho el tipo de energía empleada y la actividad tan frenética que desarrolla . Según un esquema dibujado de manera improvisada (pero metódica) por Joseba el veterinario , todo apunta a una nutrición equilibrada basada aparentemente en hidratos de carbono procedentes del pienso y de la gomaespuma de los cojines que devora cada día (no sin antes abrir cuidadosamente la cremallera y vaciarlos con cierta destreza). No obstante y como no podía ser de otra forma; todos quieren mucho a Melisa a pesar de otro tipo de emisiones un tanto más etéreas con las que también nos brinda momentos inolvidables. Lo mejor que tiene es que abraza y ronca como una persona de verdad y que es varios animales en uno.

Responde a varias voces: Melisa, Melita, Melisita y Melisenda (sobre todo) pero hay quien sostiene que sus favoritas son otras. En cualquier caso se desenvuelve cómoda entre todas ellas y nos lo hace saber. Su danza de cortejo con la gata Luna y un cierto temor ante el sonido de la guitarra española le dota de un encanto irresistible difícilmente superable . Pero cierto es que cada día nos sorprende con algo nuevo en su repertorio. Quién sabe qué nuevos sonidos, qué nuevos olores, que nuevos gestos teatrales o qué nuevos desvelos nos traerá Melisa, qué inventará para hacernos cada día más felices y para aprender a ver el mundo con sus ojitos de ternasca degollada. Qué distinto sería todo si olisqueáramos la vida tal y como lo hace Melisa.

La bendita y tremenda Melisa.

Publicado por Puzzle a las 13:47
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sábado, 1 de enero de 2005


Alcanzó la orilla en menos tiempo del que pudo imaginar. Había terminado el año escribiendo interminables enumeraciones de pensamientos, ideas y recuerdos con el firme propósito de vaciarse del todo y salir de la burbuja en la que se había encerrado con los últimos acontencimientos. Sin duda alguna y comparando con el último fin de año, no podía decir que las cosas no hubieran mejorado. Al menos en su fuero interno así lo sentía y la aparición de ciertas señales corroboraba su sensación.

Lejos además de hacer caso a todas las voces que le aconsejaban no pensar de más, siguió anotando y sacando ideas de las entrañas, como de una vieja chistera las sacó todas y tomó el pulso a sus fantasmas, a sus contradicciones y a sus idas y venidas. No pienses de más, no piense de más. Pero pensó de más, repensó y dejó escrita una lista de recuerdos que le arañaban el alma cada día. Juntó los recuerdos y los embotelló. Cuando alcanzó la orilla , cerró los ojos y recordó la última vez que había escuchado el sonido del mar. Era uno de los recuerdos embotellados que se disponía a lanzar bien lejos. De no haberlos escrito ni pensado, se hubieran quedado dentro. Y no quería eso. Tomó aire y arrojó sus recuerdos al mar, como en aquella escena de “Roma” en la que el padre enseña al hijo a tirar las tristezas al río.

Una libélula despistada que pasaba por allí se posó en sus manos y se quedó quieta mientras recuerdos y tristezas se fueron siguiendo la línea de horizonte.

Publicado por Puzzle a las 17:45
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